"Érase un camión cargado de muerte,
el odio subió al lirio,
sesgaron la palabra sesgada,
ya solo quedarían ripios,
Descerrajaron versos por escribir,
cronista de silbidos inaudibles,
Dejaron un marinero en tierra
y un arriero de mar
sangrando en la cuneta una madrugada.
Seguro que no vió la guadaña
sino un gitanillo de los de Sacromonte, le cantaba,
entre lágrimas, mocos y pan:
"Mare, nos mataron al poeta
que hambre pasará Granada"..