Dicen que el pensar, imaginar, crear es lo único que nos diferencia de los animales.
Propongo eso. No compartamos sólo palabras..
De estas tres fotos bien podría salir una historia, apenas añadiéndo un par de renglones por foto y un poquito de imaginación.
Érase una vez un olivo nudoso, achaparrado y de ancho tronco, que vivía en un parque de juegos.
Parecía circunspecto y observador.

Estaba situado enfrente justo de una "caballito azul", ese hipotálamo juguetón..

Los niños estaban tan asustados de semejante expresión que ninguno fue más allá. Sólo uno se atrevió a acercarse y pudo descubrir con asombro el motivo porque el olivo parecía tan serio. Evitar que ellos pudieran acercarse y en sus juegos arrancar o arañar de su espalda, dos amantes abrazados que en su corteza se escondían.."

Para Merlinn, Almar, Pepe, Sisapo, Raúl, Supenova, Quiensi. En fin, los "maigos" blogueros y a quien le apetezca. Un abrazo

ejem ejem,sigo ?.
Un niño morenito ,con el pelo ensortijado y negro se acercó curioso al árbol,se encaramó en él intentando escrutar lo que se escondia en el interior de aquellas dos cavidades.
El árbol,era un superviviente de lo que un día fue extenso olivar , en su corteza se podia adivinar ,el paso del tiempo y su copa sirvió de refugio para multitud de jovenes vareadores......
uffffffff, pepita soy malisimo para continuar con el relato, seguro que Alhama y tu sois capaces de continuar con la historia,,, yo prefiero ser el lector, un abrazo tu amigo pepe.
que tengas un buen comienzo de semana.
Vamos allá, a ver qué se puede hacer
En un pais muy lejano vivían dos niños muy diferentes entre sí:
Él, dorado como el sol que se cuela entra las hojas en el bosque, torpe como un oso, directo como el viento que sopla entre las rocas.
Ella, de cabellera negra como la noche cerrada, tez blanca como la luna reflejada en umbríos estanques en la medianoche, ágil como el búho cazador, callada como las estrellas que nos contemplan desde arriba.
Esos dos niños tan diferentes, un día se encontraron jugando con caballitos que no se mueven, pero corren como el viento
A partir de entonces, cuando no se encontraban, él sentía que el sol se apagaba, ella que la noche se iluminaba de ausencias.
Como era un amor imposible, el padre de ella, señor del miedo y de la noche, utilizó su poder para retorcer la naturaleza y separarlos, convirtiendo los árboles en circunspectos guardianes del amor de los niños.
El padre de él, señor de la naturaleza y los seres vivos, mandó a su hijo al confín más ignoto para evitar la tentación.
Pero ninguno de los dos pudieron evitar que el juramento se pronunciara, el pacto se cerrara y los poderes de los ambos niños los uniera en un olivo solitario, cambiándolo, como la noche cambia las cosas, uniéndoles como el día las reúne, un olivo en el que ambos se podrían fundir en un abrazo que nunca terminara.
Chimpún, espero que te guste, si no, lo devolvemos
Besosos pandosos
Uis, que me pillas con la cabeza en otras cosas, pero lo tendremos que intentar, que no puedo rechazar una oferta tuya...
Resumiendo:
El olivo miraba sorprendido, quizás un poco enfadado. Un caballito de mar se había puesto juguetón, decidió saltar y saltar mientras el niño gritaba que quería bajar. Caballito de mar estaba travieso.
Árbol no podía ayudarle, estaba enraizado fuertemente, sin posibilidad de moverse. Pero dicen que los árboles son mágicos... Y decidió usar su magia.
Giró su mirada, la escondió entre sus ramas, y entre palabras ininteligibles dio a luz una bola de magia que lanzó contra el caballito. Quedó parado, petrificado. También quedó anclado al suelo... Y el niño pudo bajar.
Tan agradecido estaba que salió corriendo hacia el árbol, y le abrazó, y le abrazó, tanto y tan fuerte que ya no pudo separarse de él. Piel y corteza ya formaron uno sólo.
No se me ha ocurrido otra cosa, ni tenía tiempo de escribirlo más bonito, pero al fin hice los deberes.
Un besote
y el olivo del parque fruncia el ceño,
uraño no queria que nadie viera su sueño
aquel que el escondia
entre ramas prendidas
en deseos
de aquellos amantes
que un dia pudieron
ser niños que inocentes creyeron
que los caballitos volaban
como querian volar ellos
y nunca sonreia, mientras que ellos
los niños risueños
jugaban pelota
soñaban ser ellos
los que un dia pudieran ser arbol inmenso
y el sin embargo
olvido su sueños
y olvido que daba cobijo a lo mas bello
el amor de amantes,
ese amor eterno
por el que el debio suspirar
y ahora en silencio
olvido que sonriendo
se consigue mas
que escondiendo sueños
No se si querias en este relato un verso, pero sabes que de natural me sale asi, y el olivo me recordo que puede ser fuerte, pero no se debe ser serio.
besos ahhhhhhhh, no, beso
un abrazo tu amito pepe
que pases un agradable puente.