Tiene nombre silencioso

Y dos brazos que lo anhelan.

Ese abrazo me libera.

anuda la cálida esencia

y el separarme me hiela.

En ese abrazo mis latidos barajan una alegria sin reglas

que extingue miedos

Allí hallo el tiempo que mi cordura llamó

“ perdido” por aún sentirte.

Ahí reside el no verte,

mi pasado y presente

Ese abrazo del que no quiero salir,

amo el principio y odio su fin.

Dentro de esos brazos dejaría la “e” del “Érase…” de un cuento,

Y trocaría las letras hasta formar un “Será”.

Pactos de un querer.

Ese abrazo como llegada

de un corredor sin ya fondo,

que viendo tu mirada se hace fuerte,

y en el último aliento un "no te vayas", un “te extraño"

se le escapa.