Por vez primera tenía cargo de conciencia-ese lastre de los Hermanos Maristas,solía guasear Paco con ese tema-Culpable de lo que sabía,y de la ignorancia de Teresa.
Aquel dia deseaba más que ningún otro llegar al coche,y darle un abrazo.Pero pesentía que el abuelo lo conocía lo suficiente como para percatarse de su "descubrimiento" si lo hacía.
Se duchó rápido,sin apenas darse cuenta,sin esperarla.
Ese olor,mezcla de gel de mandarina (el preferido de ella) y café recién hecho,le revitalizó algo.
Se cortó afeitándose,siempre que iba con prisa le pasaba igual,se tornaba patoso.
Derramó el café,que limpió sonriendo:"¿He sido yo?".Bromeó.
Intentó esquivar la situación con su humor.Pero a su pesar,Teresa lo notó tenso,distraido y torpe,como siempre que le ocultaba algo.
-Andas con la cabeza en otro lado.¿Qué está ocurriendo,Rubén?
-Nada,no te preocupes-y se acrecentó esa culpabilidad que se le agarraba a las tripas.
-Sabes que precisamente lo que mas temo de ti es oirte decir que "no me preocupe"-y lo remarcó-.
Aún recordaba la última vez que escuchó esa frase de él,casi lo habían expedientado por un malentendido,y fué la última en enterarse,porque evitaba a toda costa que ella se "intranquilizara" por algo.
Daño que no era evitado sino redoblado por la tardanza en su conocimiento.
-Si lo dices por lo del expediente-casi se le quebró la voz-era para ahorrarte un disgusto.Lo sabes ¿no?.Estaba seguro de que todo se solucionaría.
-Ya!,y lo de tus padres,y lo del alquiler.
-Lo de mis padres TÚ,ni siquiera yo,lo podiamos resolver.Y el alquiler del piso te dije que era mas económico para que TÚ -y cada tu quería ser un "por ti"-no pagases tanto.Perdona pensé que era lo mejor para ti-lo dijo con la tristeza de sentirse incomprendido,y un tono paternal que ella detestaba.
-Déjame decidir por lo que preocuparme.No me siento la princesa protegida sino la reina en el reino de los tontos.
Lo dijo con su voz dulce de siempre,pero había un deje de reproche y un destello deira que nunca antes había visto en sus ojos..Le cogió por sorpresa.
La miraba pero no la veía,no era "su" Teresa.Le resultó ajena.Volvió a sentir ese frio muro que construía cada vez que lo herían.Ese muro para evitar que se asomaran a su interior y lo "vieran" tiritar..
De repente se sintió solo,acorralado,herido por lo que más quería,sin apoyo.
Se lo pidió descorazonado,como el niño caido de una bici recién traida por los Reyes Magos,y aún magullado pide ayuda sin entender como su juguete preferido puede dañarle.
-Lo siento,dame un abrazo,díme que confías en mí.
-Confío en ti aunque me duela-y lo abrazó con poco de confianza y mucho de amor.
Rubén sabía que mentía pero no sintió nada.La primera piedra del muro de las palabras no dichas.El primer escombro de su historia.